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Una palanca fundamental para la necesaria competitividad de las empresas es la digitalización, entendida como la mejora o evolución de los procesos de la empresa aprovechando las tecnologías digitales. La digitalización favorece la cultura de innovación dentro de la empresa, el trabajo en equipo y conduce a procesos más competitivos y facilita la rapidez de respuesta y la flexibilidad ante los cambios. El análisis de grandes cantidades de datos facilita la resolución de problemas, la posibilidad de acceder a otras líneas de negocio o la toma de decisiones en cuanto a energía o sostenibilidad. 

Esta realidad ya quedó patente en las intervenciones de los ponentes del VIII Congreso Lean en 2019, donde los representantes de empresas como Airbus, Acerinox o APM Terminals Algeciras nos ilustraron con excelentes ejemplos de sus procesos operacionales, en los que la digitalización ya estaba presente y con resultados sorprendentes. A destacar la gestión de los equipos de trabajo a través de de los paneles SQCDP digitales en Airbus, o la gestión digital de los indicadores del TPM en Acerinox o la gestión de la complicada logística interna en APM Terminals. 

Dos años después, la pandemia ha acelerado la digitalización en muchas empresas, lo cual ha sido posible en parte, gracias a las infraestructuras de conectividad y a la tecnología existente. Valga como ejemplo el acuerdo entre Navantia y Siemens para digitalizar la construcción naval y mejorar la futura innovación de la flota, conceptos claves para el Astillero 4.0 que nos presentó el representante de Navantia en el pasado Congreso Lean, como el Gemelo Digital que consiste en una réplica en realidad virtual 3D de un producto físico. Muchos de estos proyectos de digitalización están pendientes de la concesión de las ayudas derivadas de los fondos Next Generation EU.

Como herramienta para la estandarización de los procesos de digitalización, nos parece interesante mencionar la publicación de la especificación UNE 0060:2018 Industria 4.0. Sistema de gestión para la digitalización, que establece los requisitos para que un proceso sea considerado de transformación digital. 

A pesar de estos avances, la digitalización de las empresas se tiene que enfrentar todavía a retos complejos, como la necesidad de formación de nuevos perfiles profesionales, la adaptación de los empleados a la nueva tecnología, los requisitos de ciberseguridad o la necesaria innovación en los productos, servicios o procesos que tiene que acompañar a la digitalización. Sin olvidar las ayudas necesarias para que las pymes puedan acceder a esta digitalización. 

En el interesante IV Congreso de la Industria Conectada 4.0 celebrado recientemente y cuyas mesas redondas están disponibles, los CEO de las importantes empresas tractoras participantes recomendaron, que la formación de los nuevos perfiles profesionales demandados (analistas de datos, especialistas en ciberseguridad, en Block Chain, etc.) se hiciera mediante una colaboración público-privada, de tal forma que su formación se iniciara en las universidades y se acabara en las empresas, es decir la formación dual extendida a las carreras universitarias.